Que vivan los sapos
Dos viejos amigos del sistema, Sinibaldi y Baldizón, andan lidiando con las autoridades de justicia, cada uno a su manera. Sinibaldi acaba de entregarse a las autoridades guatemaltecas, con cinco casos (casi todos de lavado) que amenazan su libertad. Se entrega entre la incertidumbre de si cantará (delatará a sus colaboradores) o no cantará. Pudiera intentar buscar impunidad en un sistema como el nuestro, pero para él, con pocos...