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Reclutamiento digital y crimen organizado: un estudio exploratorio en Guatemala

Por Walter Lopez
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La expansión de las actividades del crimen organizado ha tenido como consecuencia la necesidad de incorporar más miembros a sus filas. Según la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC, por sus siglas en inglés), en América Latina existen al menos 15 mercados criminales.[1] El informe 2025 sobre el Índice Global de Crimen Organizado que lidera esta iniciativa muestra que la delincuencia se ha incrementado en varias regiones del mundo.

Por otro lado, uno de los mercados ilícitos más redituables para las redes criminales latinoamericanas es el narcotráfico y las actividades relacionadas alrededor de este que incluyen una compleja red de actividades como almacenamiento, resguardo, distribución, tráfico de drogas y armas, narcomenudeo, extorsiones y tráfico de personas. El crimen organizado ha sido capaz de adaptar su forma de operar en los territorios, no sólo aumentando su capacidad de fuego, sino también su capacidad logística y representa una de las principales amenazas para el continente americano.

Para mantener sus actividades y hacerlas más eficientes, las organizaciones criminales han echado mano del reclutamiento. En México, por ejemplo, según una estimación realizada por Rafael Prieto y colaboradores, los cárteles reclutaron a 19,300 personas entre enero y diciembre de 2021. Esto significa que en ese año estas estructuras criminales reclutaron a 1,608 personas por mes, 371 personas por semana y 53 personas diariamente. Esta investigación estima que los cárteles mexicanos, juntos, son el quinto mayor empleador en México, incluso por encima de Oxxo, Bimbo y Petróleos Mexicanos (Pemex). Estas estructuras criminales emplean alrededor de 175,000 personas.

Reclutamiento y sus dinámicas socioculturales

El reclutamiento no es un fenómeno nuevo y ha sido una estrategia recurrente para ensanchar el poder operativo de las estructuras criminales en los países latinoamericanos. La Dirección de General de Estrategias para la Atención de Derechos Humanos define el reclutamiento como el proceso mediante el cual las organizaciones del crimen organizado incorporan y/o cooptan personas para la participación directa en actividades que promueven, inducen, facilitan y propician la colaboración y participación en alguna actividad criminal. A menudo, este proceso implica la separación física del entorno familiar y comunidad de las víctimas, aunque no siempre. Esta actividad criminal se ve alimentada por la demanda constante de nuevos integrantes dentro de las estructuras del crimen organizado que pierden miembros de forma recurrente ya sea por la violencia homicida o por los procesos de encarcelamiento. A ellos se suma la rápida expansión territorial que han experimentado estas organizaciones, especialmente en actividades vinculadas al narcotráfico.

Tipos de reclutamiento

El reclutamiento puede ocurrir de dos maneras: por atracción y forzado.  El reclutamiento por atracción tiene un fuerte componente de exclusión social, las personas se unen a los grupos del crimen organizado dadas sus condiciones de vulnerabilidad social. La pertenencia a un grupo de estructuras delincuenciales garantiza que las personas puedan optar a mejorar sus condiciones de vida al ofrecerles alternativas muy lucrativas. Sin embargo, la exclusión social no siempre es un factor decisivo para enrolarse en actividades criminales.  Por ejemplo, en el caso mexicano, la exhibición de poder, estatus y estilos de vida ostentosos de los miembros de los cárteles atraen a las personas sin que estas necesariamente sean excluidas socialmente.

En ese sentido, se asocia a satisfacer las expectativas culturales de un cierto tipo de masculinidad que, al vincularse con patrones de delincuencia, “puede llegar a ser un modelo en muchos espacios de sociabilidad como la agresión, el uso de armas, promiscuidad sexual, asunción de riesgos…”. De manera que el enrolamiento en actividades delictivas conlleva una aspiración a partir de las exhibiciones de estilos de vida que rodea a los miembros del crimen organizado dentro del marco de la narcocultura. Es así que existe un interjuego entre las condiciones sociales y las decisiones individuales que son esculpidas, no sólo por la narcocultura y los estilos de vida que promueve, sino por el entorno familiar y los patrones de socialización que influyen en las expectativas de masculinidad.

El reclutamiento forzado, por otro lado, ocurre cuando las personas ni quieren, ni les atrae pertenecer a organizaciones delictivas, pero son obligadas por los miembros del crimen organizado a través de amenazas, chantajes, engaños y, como ha ocurrido en México, por la fuerza mediante el secuestro, desaparición y traslado a campos clandestinos de entrenamiento.[2] Cuando  las víctimas en cautiverio se niegan a participar en actividades criminales, son asesinadas y desaparecidas, tal como sucedió con el enigmático e infame caso del rancho Izaguirre, en el estado de Jalisco en México. 

En síntesis, algunos de los factores que favorecen los tipos de reclutamiento descritos son la falta de oportunidades económicas, la proximidad física de las estructuras criminales en barrios y vecindarios, el ofrecimiento de recompensas materiales y simbólicas para los reclutas, las aspiraciones a ciertos tipos de masculinidad y la participación de familias y amigos en estas estructuras que invitan a los reclutas a pertenecer a ellas. Sin embargo, es importante señalar que, a pesar de que existen estos factores que propician la participación y la hacen atractiva, un gran número de personas deciden no participar en las estructuras criminales en los tipos de reclutamiento por atracción.

Un estudio realizado en México muestra que la decisión  de una persona para vincularse o no a estructuras criminales no depende únicamente de sus necesidades económicas. Intervienen otros factores sociales e individuales que influyen en la resistencia y susceptibilidad al crimen. Por ejemplo: los valores inculcados por sus padres; el deseo de vivir tranquilamente sin el temor de perder la vida a causa de la violencia; participar en actividades deportivas para canalizar energías; la paternidad responsable y el ejemplo que le deben dar a sus hijos; y atestiguar las trayectorias criminales de otras personas que terminaron presas o muertas.

De manera que la decisión de involucrarse en el crimen organizado no sólo guarda relación con la presencia del crimen en los barrios y vecindarios. Reconocer esto es importante porque combate los estereotipos que estigmatizan zonas enteras como «criminales» o «zonas rojas», favoreciendo procesos de exclusión social.

Conviene señalar que no todas las personas manifiestan ni tienen la misma disposición de participar en las estructuras criminales, aunque sean relativamente accesibles. Esto quiere decir que no hay una relación directa entre la disponibilidad de la oferta y la decisión de participar en estas estructuras. Sin embargo, es innegable la existencia de una distribución desigual de la exposición a la oportunidad de pertenecer a estructuras criminales que se configura a partir de los territorios donde estas operan y llevan a cabo sus actividades criminales, incluidas las distintas formas de reclutamiento. [3]

En síntesis, el reclutamiento -en cualquiera de sus modalidades- está intermediado por un conjunto de factores sociales y económicos, entre ellos la escasez de oportunidades laborales, la búsqueda de ingresos inmediatos y lucrativos, así como las aspiraciones asociadas al estatus, el poder y el dinero. A ellos se añaden mecanismos violentos de presión que incluyen la coerción, la amenaza, la fuerza y, en los casos más extremos, la desaparición.

El reclutamiento digital

Tal y como se ha discutido hasta ahora, el reclutamiento requiere de la presencia de grupos criminales en el territorio donde llevan a cabo sus operaciones. Por otro lado, el reclutamiento digital ensancha el campo de acción de los reclutadores a través del ciberespacio. En ese sentido, el reclutamiento digital desdibuja la restricción geográfica ampliando sus redes y posibles objetivos. Así, intermediado por el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), el reclutamiento digital abre un abanico de posibilidades. Estas incluyen no sólo el acceso a nuevos objetivos y víctimas potenciales, sino también a diversas estrategias innovadoras para lograr el reclutamiento.

El uso de plataformas digitales masivas como redes sociales, mensajería instantánea y videojuegos, además de ampliar su red, les permite cierta impunidad, sobre todo en países donde no existen regulaciones específicas para la prevención y/o persecución de este tipo de delitos. A esto se suma la falta de infraestructura tecnológica para monitorear y perseguir este tipo de actividades criminales. Esta combinación de factores –impunidad, falta de regulaciones y ausencia de infraestructura institucional– representa una desprotección crítica de los derechos y la seguridad de niños, niñas y adolescentes, los grupos más vulnerables al reclutamiento digital forzado.

El reclutamiento digital mantiene más o menos las mismas dinámicas que el reclutamiento no digital. Sin embargo, existen algunas diferencias importantes:

  1. El alcance masivo más allá del territorio donde operan los grupos criminales.
  2. La estructura de vulnerabilidades específicas del entorno digital, que incluyen: 1) el uso ingenuo de plataformas por parte de niños, niñas y adolescentes; 2) el anonimato y las falsas identidades que utilizan los delincuentes; 3) la falta de capacidades institucionales de las autoridades para identificar y perseguir a los delincuentes.
  3. Las estrategias empleadas y los incentivos que, en ocasiones, están estrechamente relacionados con el engaño y en otras la invitación es abierta.

Un ejemplo de esto se encuentra en  el informe Nuevas Fronteras del Reclutamiento Digital que publicó el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México (2025). En este trabajo se analizan, por ejemplo, ofertas de empleo falsas, la propaganda simbólica a partir de los estilos de vida que se promocionan en las redes sociales asociados a la música de narcocorridos, los hashtags específicos y emojis cifrados que hacen referencia a grupos criminales, como el caso de los hijos del Chapo Guzmán, la Mayiza (una facción del Cártel de Sinaloa) y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Otro artículo publicado por Insight Crime describe las dinámicas de reclutamiento digital y particularmente su utilización para reclutar niños, niñas y adolescentes en Colombia y México. En Colombia, por ejemplo, el reclutamiento se ha dado a través de Whatsapp, Facebook y Tik Tok. Uno de los ejemplos señalados en este artículo de prensa describe cómo los grupos criminales atrajeron a niños y niñas a fiestas clandestinas que sirvieron como puntos de entrada a sus organizaciones. Dos de los mecanismos utilizados fueron  los  préstamos y el secuestro.

Este artículo muestra la manera en que los criminales han utilizado videojuegos como Free Fire, Roblox y aplicaciones como Facebook y Tik Tok para llegar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En el caso de México, frecuentemente, los jóvenes son atraídos por ofertas de trabajo falsas, como es el caso de un joven de 17 años que fue contactado por Facebook para atender una oferta de trabajo por el que le pagarían alrededor de US 400.00 por semana. El adolescente fue citado en una central de autobuses, pero el reclutamiento fue evitado por la policía antes de entrar en contacto con los reclutadores. Historias como esta son abundantes en México y no siempre se evitan, pues muchos jóvenes han sido reclutados, desaparecidos y asesinados en este país mediante este mecanismo.

¿Qué sabemos sobre Guatemala?

El marco analítico del reclutamiento digital en contextos de crimen organizado presentado previamente permite comprender cómo las organizaciones utilizan diversos medios para satisfacer su demanda de personal criminal. En Guatemala existen estructuras criminales que han utilizado el reclutamiento digital y no digital para atraer a jóvenes, niños, niñas y adolescentes a sus filas. Nos referimos a las pandillas, estructuras del crimen que han empleado este tipo de mecanismo.[4]

Si bien las pandillas tienen  dinámicas distintas a las del crimen organizado ligado al narcotráfico, también han empleado el reclutamiento. Para analizar este fenómeno, el Observatorio de la Violencia de Diálogos realizó un monitoreo de medios digitales para identificar y analizar noticias sobre reclutamiento digital en el país. Este es un tema que debería preocupar y generar una estrategia de prevención que involucre autoridades, familias, organizaciones sociales y organismos internacionales.

De hecho, en mayo del 2024, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas emitió recomendaciones al Estado de Guatemala para que refuerce las medidas de prevención contra el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de bandas criminales que incluyen a pandillas y grupos del narcotráfico.

Para analizar este fenómeno, el Observatorio de la Violencia implementó un monitoreo automatizado de diecisiete medios de comunicación digital en el país basado en 32 palabras clave que tenían como finalidad identificar procesos de reclutamiento. Como resultado, se identificaron 29 artículos, de los cuales se eligieron 13 según los criterios de inclusión.[5]

El análisis permitió organizar los hallazgos sobre esta problemática en torno a cinco preguntas clave: a) ¿Qué organizaciones criminales emplean el reclutamiento digital?; b) ¿Cuál es el perfil de las personas reclutadas?; c) ¿Para qué propósitos son reclutadas?; d) ¿Qué estrategias utilizan para el reclutamiento digital?; y e) ¿Qué medios son utilizados con mayor frecuencia? Es importante señalar que este trabajo es de carácter exploratorio y se basa en el análisis de notas de prensa, por lo que sus alcances son limitados. Sin embargo, el análisis ofrece reflexiones e insumos que pueden animar el debate y generar ideas sobre cómo abordar este tipo de crimen.

¿Qué organizaciones emplean el reclutamiento digital?

Según la información recopilada exclusivamente a partir del monitoreo de medios, se observa que las organizaciones que han empleado el reclutamiento digital en el país son las pandillas. Las notas de prensa que hablan sobre el reclutamiento digital se refieren genéricamente a “las maras” e identifican específicamente a las clicas del Barrio 18.[6] Ninguna de las notas hace referencia específica a la Mara Salvatrucha, al menos en cuanto al reclutamiento digital se refiere. En ese sentido, no se puede asegurar la participación de esta estructura criminal en este tipo de reclutamiento, aunque sí ha empleado el reclutamiento no digital.  Es importante señalar que ambas estructuras están presentes en varios municipios del país, según la información oficial de las cartas de navegación municipal.[7] La identificación de la presencia territorial de estos grupos constituye un insumo valioso para diseñar estrategias de prevención del reclutamiento digital.

Figura 1. Presencia municipal de grupos criminales (Barrio 18 y Mara Salvatrucha) en Guatemala

¿Cuál es el perfil que tienen las personas reclutadas? 

El perfil de las personas reclutadas digitalmente que se puede construir con los artículos analizados es el de  niños, niñas y adolescentes de entre 8 y 16 años. Es importante señalar que, una de las razones por las que las pandillas reclutan niños de entre 8 y 13 años, es que no son sujetos de imputación penal. En otras palabras, debido al marco normativo vigente en el país, este grupo etario no enfrentan procesos penales y las pandillas aprovechan esta disposición legal para sus fines criminales.

Otra de las características en común de las personas reclutadas mencionadas por los artículos analizados tiene que ver con las condiciones socioeconómicas de origen. Entre las características socioeconómicas se destacan: vivir en situación de pobreza, haber abandonado la escuela, carecer de oportunidades económicas en el hogar y haber experimentado desintegración familiar.

¿Para qué propósitos son reclutados?

Las tareas principales que llevan a cabo las personas reclutadas mencionadas por los artículos están bien diferenciadas por sexo. Los artículos afirman que los niños son reclutados para actividades como vigilancia, recaudar dinero para extorsiones, dejar teléfonos en negocios para la extorsión, así como traslado de armas y drogas. En cuanto a las niñas, los artículos mencionan que,  además de ser utilizadas para dejar teléfonos en negocios para la extorsión, son utilizadas para fines sexuales. Una vez reclutadas, son llevadas a casas de miembros o colaboradores de las pandillas en donde reciben instrucciones sobre el tipo de actividades que van a realizar. Algunas de ellas son llevadas a centros carcelarios en los que sufren abuso sexual. Según una investigación del Ministerio Público, las edades de estas niñas oscilan entre 12 y 16 años. Es importante destacar que la entrada de las niñas a los centros carcelarios es facilitada por guardias del sistema penitenciario, según reporta la investigación.

La investigación del Ministerio Público también reveló que, una vez reclutadas, las niñas y adolescentes mujeres son trasladadas por  Uber o InDrive o en otros transportes como mototaxis, autobuses colectivos y extraurbanos. Con respecto al nivel de involucramiento de las personas que conducen vehículos de aplicación o de transporte, la nota de prensa del Ministerio Público que reporta la investigación no deja claro si las personas que participan en los traslados son parte de la estructura criminal,  cómplices o no tienen conocimiento de lo que está sucediendo.

¿Qué estrategias utilizan para reclutar?

El análisis permitió identificar un proceso de reclutamiento en cuatro fases.

Primero, los reclutadores establecen contacto con los niños, niñas y adolescentes a través de Messenger de Facebook, Roblox o Free Fire.o en línea.  En este contacto inicial, los reclutadores ocultan su identidad haciéndose pasar por personas de la misma edad de sus víctimas.

Segundo, una vez que establecen una relación de relativa confianza y cercanía, invitan y persuaden a las víctimas a migrar a otras plataformas de mensajería instantánea, como WhatsApp o Telegram, para comunicarse de forma  más privada y con menos supervisión.

Tercero, una vez que ya tienen los contactos directos, comienzan a ofrecer incentivos materiales, como dinero, consolas de videojuegos, ropa o tenis a cambio de trasladar drogas, armas o cobrar dinero para la extorsión. Sin embargo, estos ofrecimientos también se dan en el contacto inicial y sirven como un gancho.

Por último, una vez que los reclutadores tienen acceso directo a números telefónicos y cuentas de mensajería instantánea, elevan la estrategia utilizando métodos coercitivos. Emplean chantaje, extorsión y amenazas directas contra las víctimas y sus familiares si se oponen o resisten a participar en las actividades de las pandillas.

Fuente: elaboración propia.

¿Qué medios digitales son utilizados con mayor frecuencia para el reclutamiento digital?

Los medios digitales y de comunicación que utilizan los reclutadores, según los artículos analizados, son la aplicación de mensajería de Facebook, WhatsApp, Telegram y Roblox. Esto lo mencionan entrevistas con agentes de la Policía Nacional Civil citadas en las notas de prensa y lo confirma  la investigación del Ministerio Público mencionada antes. Es importante señalar que el monitoreo de medios no permite cuantificar el número de casos de reclutamiento, ni la frecuencia de uso de las aplicaciones, redes y videojuegos mencionados.

Algunas consideraciones sobre el reclutamiento digital en el país

Una de las conclusiones que se pueden sacar de este estudio exploratorio es que el reclutamiento digital no es exclusivo de los cárteles de droga. Como se puede constatar, las pandillas que operan en Guatemala también han implementado este mecanismo para asegurar la continuidad de sus actividades criminales. Contrario a lo que sucede en México, por ejemplo, en el que los cárteles reclutan a personas con la intención de reemplazar los activos armados en campo, en Guatemala, las pandillas lo hacen, por un lado, para seguir con sus actividades delictivas sin consecuencias, como evitar penas carcelarias de sus miembros, lo que convierte a las víctimas en piezas de cambio fácilmente reemplazables dentro del engranaje criminal.

Por otro lado, el reclutamiento digital tiene un elemento de género que permite observar patrones distintos en los propósitos. Mientras que niños y adolescentes son reclutados para actividades como vigilancia, traslado de drogas y armas, las niñas son reclutadas para abuso sexual.

Un hallazgo importante  en el caso de Guatemala es que las víctimas están focalizadas en espacios donde existe vulnerabilidad y exclusión social. Según los casos estudiados, el reclutamiento digital es más frecuente  en los territorios en los que operan las pandillas, contrario a lo que pasa en México, en donde los cárteles han expandido sus actividades de reclutamiento más allá de los territorios que controlan. Esta es una diferencia importante entre el tipo de reclutamiento entre los cárteles mexicanos y las pandillas guatemaltecas. Una encuesta de victimización podría ayudar a dilucidar si este es un patrón que se mantiene a nivel nacional, más allá de los casos que son reportados por los medios de comunicación.

Pistas para fortalecer la respuesta institucional al reclutamiento digital

Este primer acercamiento pone sobre la mesa la necesidad urgente de abordar el tema del reclutamiento digital. No sólo desde el ámbito normativo, como la Ley Antimaras que incluye un artículo sobre el reclutamiento ilegal,[8] sino en la instrumentalización de mecanismos de prevención que orienten a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias sobre los riesgos del uso de plataformas digitales, aplicaciones y videojuegos. De manera que el conocimiento de expertos informáticos en temas de seguridad puede ser accesible a los familiares de los usuarios para un uso más informado y responsable de estos medios.

Además, es importante que se empleen mecanismos de investigación y tecnología necesarios para el seguimiento y rastreo a este tipo de actividades. En México, por ejemplo, existe una policía cibernética que se dedica  exclusivamente al tipo de delitos que tienen que ver con el uso de espacios digitales y virtuales que implican TIC . Esta policía  ha logrado identificar cuentas de Tik Tok asociadas al reclutamiento y las ha desactivado inmediatamente. Aunque siguen proliferando, existe un esfuerzo institucional por parte del Estado mexicano para combatir este fenómeno, pero es insuficiente.

Finalmente, se requiere  una estrecha colaboración entre el gobierno y las empresas tecnológicas para implementar acciones de prevención y de persecución de estos crímenes. Esto requiere de una infraestructura que permita la identificación y el rastreo de delitos de este tipo,  lo que implica una tarea muy compleja que necesita recursos, tanto de talento humano, como de tecnología.

Nota sobre las limitaciones del método

El monitoreo de medios en este estudio exploratorio presenta algunas limitaciones en el alcance de los hallazgos. Al basarse exclusivamente en contenidos publicados por medios digitales, el análisis depende de las prioridades editoriales y de la manera en que construyen la realidad y cómo la vinculan a una narrativa editorial. En ese sentido, los hallazgos tienen implícita los enfoques narrativos de cada redacción y de la capacidad de los periodistas para identificar, describir y reportar casos de reclutamiento digital. Esto introduce sesgos de visibilidad y cobertura. Adicionalmente, el uso de un conjunto de treinta y dos palabras clave, aunque fundamentado en dos publicaciones de literatura especializada, también puede restringir el fenómeno a dos casos concretos, el de México y Colombia. Sin embargo, es importante decir que el estudio del reclutamiento digital apenas está en fase exploratoria en estos dos países. Finalmente, el hecho que solo trece artículos hayan entrado en la análisis final impone una restricción que limita los hallazgos a lo que se reporta públicamente, por lo que no es posible inferir tendencias del fenómeno y su magnitud real.

[1] El Índice Global de Crimen Organizado es una herramienta que evalúa el comportamiento y evolución de la delincuencia organizada en el mundo. Evalúa 193 países según la magnitud de la criminalidad de 15 mercados criminales entre los que se encuentran el tráfico de armas, drogas, extorsiones, trata y tráfico de personas, entre otros. Página: https://ocindex.net/

[2] Es importante señalar que, en perspectiva de derechos humanos y del marco jurídico actual en el país, la incorporación de personas menores de edad a estructuras criminales debe entenderse siempre como una forma de reclutamiento forzado.

[3] Existen otras actividades criminales ligadas a la corrupción y lavado de dinero que implica a clases sociales de estratos más altos. Aunque también forman parte del crimen organizado, el reclutamiento que se analiza en este blog no está orientado a este grupo social ni es de su interés.

[4] Hasta mediados del 2025, según un estudio exploratorio elaborado por el Observatorio de la Violencia de Diálogos, no se ha registrado reclutamiento digital por parte de las estructuras del crimen ligadas al narcotráfico. Esto representa una laguna de conocimiento importante y abre un espacio prioritario para futuras investigaciones.

[5] El monitoreo se hizo del 15 de agosto al 15 de noviembre de 2025. El criterio de inclusión para la selección de los artículos es que la nota diera cuenta de eventos de reclutamiento digital. Además, se usaron palabras clave como reclutamiento digital, reclutamiento, pandillas, mara, Barrio 18, Mara Salvatrucha, cárteles,  redes sociales, por mencionar algunas.

[6] Las clicas son unidades básicas que operan a nivel local y forman parte de una estructura mayor dentro de una pandilla. Operan en áreas geográficas específicas como barrios y tienen su propia estructura interna organizada de manera jerárquica.

[7] La carta de navegación municipal es una herramienta de planificación municipal que contiene información relevante sobre diversos indicadores socioeconómicos,  ambientales de gestión territorial, finanzas cuyo propósito es orientar la toma de decisiones a nivel municipal. Fueron desarrolladas por la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia (SCEP) con apoyo del PNUD. Fueron elaboradas en el marco del cambio de gobierno entre la administración que culminó en el año 2023 y como herramienta de planificación de cara al periodo administrativo de 2024-2028. Disponibles en la página de la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia: https://scep.gob.gt/carta-de-navegacion-municipal/

[8] En el caso de Guatemala, el reclutamiento ya está tipificado como delito a partir del artículo 11 Bis del decreto 11-2025  Ley para el Combate Frontal a las Actividades Delictivas de las Maras señala que el reclutamiento ilícito, indica que quien capte, reclute, agrupe, organice, entrene, amenace, coaccione o intimide de cualquier forma a menores de dieciocho años, para participar directa o indirectamente en la comisión de uno o más delitos, será sancionado con pena de prisión y una multa. Ver Decreto 11-2025: https://www.congreso.gob.gt/assets/uploads/info_legislativo/decretos/841b5-11-2025.pdf

_Walter L
Walter López

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